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Comunidad de Playa Muerto  

Su nombre no le hace justicia a esta comunidad indígena de unos 225 habitantes, ubicada en la costa del Pacífico de Darién, en las faldas de la Serranía del Sapo, una cadena de cerros boscosos (ver mapa). Cuentan que el nombre viene de los tiempos de los piratas, cuando se desarrollaban batallas en los mares, entre ingleses y españoles. A estas playas venían a parar los cuerpos de los marinos muertos.
Se llega viajando por mar en un par de horas desde Garachiné, penetrando el Parque Nacional Darién. El paisaje es espectacular, con un mar agreste de aguas azules; la playa de arena color gris está adornada con cientos de palmeras, que se mecen con la brisa del mar. La gente es cálida y amistosa, desde los niños que corren por la playa para dar bienvenida a los visitantes, hasta los jóvenes, adultos y mujeres, siempre están dispuestos a compartir su cultura y ofrecer una grata estadía a los turistas. Playa Muerto es una comunidad indígena de la etnia emberá, donde la comunidad es la unidad social que rige la vida de todos sus habitantes. Es un régimen donde la tolerancia, la convivencia pacífica y el bien común privan sobre el interés particular.
Es un paraíso por explorar; y muy pocos panameños conocen esta playa. La comunidad recibe cada cierto tiempo visitas de cruceros costarricenses, de donde bajan unas 180 personas por visita, a los que les hacen presentaciones de bailes típicos emberá y les venden artesanías. La comunidad está completamente organizada para recibir y atender a los turistas, con restaurante, áreas de alojamiento y baños con agua corriente, todo bajo control de la comunidad.

La gente de aquí vive de la pesca y la agricultura, pero el turismo se ha convertido en una fuente importante de dinero, en un lugar donde hay pocas cosas que comprar. Existe un proyecto llamado Népono torró (“flor blanca”), que se encarga de manejar los servicios turísticos.
Cuando vienen los turistas los artesanos llegan de los alrededores a vender sus canastas (jiw’a), semillas de tagua talladas (taudau), adornos y platos tallados en madera de cocobolo y joyería de distintos tipos. También puedes pintarte la piel al estilo típico emberá, con la pulpa de la fruta de jagua (kipar’a), por un balboa por un tatuaje temporal de tamaño mediano.
Bañándose en una de las playas de Playa de Muerto, jugando con las olas, uno mira hacia atrás y el paisaje de las montañas darienitas cubiertas de bosque primario mueve el corazón y hace sentir bien adentro la esencia de la Madre Tierra.

Hacia el sur de Playa de Muerto hay otras playas: Fondeadero, que debido a su mar tranquilo es el lugar favorito para entrar y salir botes, Chorrito con su chorro de agua pura y fresca de Darién en plena playa y Cocal, plana y con muchas olas. .
Hay varias otras playitas antes de llegar a Playa de Muerto, más al norte, accesibles sólo por mar: las playas Los Corales, Santa Bárbara, Uwarán, del Buey, Puerto Escondido, El Totumo, Rumaldo y Rumaldito y una pequeña playa en Punta Ana María. En pocos lugares en Panamá donde se puedan disfrutar de playas más vírgenes y solitarias.

Desde playa Cocal es posible hacer una caminata guiada (pregunta en el pueblo) a través de un bosque de árboles grandes y viejos, cruzando varias quebradas, hasta llegar una cascada perfecta para bañarse y hacer picnic. El camino toma unas dos horas en cada dirección.
En una tarde normal los niños y niñas de Playa de Muerto invaden la playa del pueblo, y corren olas como unos expertos con tablas de madera a manera de mori-bugui. Por ahora sólo nos podemos imaginar qué pasaría si los niños y jóvenes de aquí tuvieran un par de tablas de surf.
Desde el río Playa de Muerto hay una buena vista de los cerros a lo lejos. Detrás del cerro más cercano al pueblo se ve el cerro Sapo (1300 m). En febrero, con la estación seca, el mar cierra la salida del río y se forma un lago azul y profundo al lado del mar, bueno para bañarse.

Hay dos maneras de llegar a Playa de muerto. La más fácil es tomar el avión que sale del aeropuerto de Albrook hacia Garachiné, y una vez ahí averiguar con los pescadores quién te puede llevar. La otra posibilidad es tomar el barco “Amparo” en el muelle fiscal en El Terraplén de la Ciudad de Panamá. El Amparo va a Playa de Muerto a llevar mercancía y sigue hasta Jaqué, y puedes arreglar para que te vaya a buscar a su regreso a Panamá, tres días después.

 

 
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